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O CORPO
AMOROSO DO DESERTO
Micheliny Verunschk
Teu corpo
branco e morno
(que eu deveria dizer
sereno)
é para mim
suave e doloroso
como as areias cortantes
dos desertos.
Que importa
que ignores minha sede
se tua miragem
é água cristalina.
E a miragem eu firo com
mil línguas
e cada uma é um
pássaro
a bebê-la.
Ferroam a minha pele
escorpiões de fogo
e sol
com seu veneno
e vejo,
magoada de desejo,
os grãos tão
leves
indo embora ao vento.
Era
um cavalo só ossos
Alencar
e Silva
Era um cavalo só
ossos
preso ao moinho sinistro,
a arrastar os seus destroços
como se fosse outro Sísifo,
jungido à pedra
que mói
o santo, o covarde, o
herói.
Esse cavalo
só ossos
moía os próprios
destroços
girando a sinistra mó.
Movia como
moia
dia-e-noite-noite-e-dia
o coração
feito pó.
Era
um cavalo só
pó
ou sombra de um homem
só.
A
Márcio Carvalho
Angelica
Santa Olaya
“el
sopor, el tormento
el aullido del tiempo…
las flores fuera del
agua…
septiembre ya no existía
la primavera
se había disuelto
en el viento”
Márcio Carvalho
¿A dónde
van los sueños
de los muertos?
En la redonda claridad
de una gota de lluvia
se aloja la primera escama
del pez
el posible pétalo
de una rosa
y el cigoto que se multiplica
en hombre;
pero el agua que hoy resbala
por mi ventana
no puede devolverme la
sonrisa
ni el calor de la mano
de mi amigo.
Lluvia mentirosa,
no tienes la llave de
la puerta donde habitan
los abrazos
ni el apretado crujir
de corazones
lamiéndose como
perros desvalidos
en medio de la tormenta.
Ahora sólo existe
la tormenta,
Navaja voladora que
corta la tarde
rasgando la palabra que
espera la señal
del sol.
Las cicatrices y los venenos
han quedado atrás
en el fondo del jarrón
con las flores de plástico.
Las hojas secas adornaron
el borde del poema
y destilaron su savia
en el cuenco de unos ojos
hechizados por la magia
que parió el silencio.
Afuera, los gatos han
guardado los maullidos
debajo de una teja y la
noche cerró, por
fin, la boca.
Sólo queda la lluvia
que moja las desnudas
paredes
y diluye el barro
del iluminado portal de
los hombres.
Quiero creer que los sueños
de los muertos
pueden tomar, también,
el tren de regreso a casa.
Quíron
Adriano
Espínola
Metade de mim
é o que não
foi;
a outra
metade,
o que poderia
ter sido.
Entre as duas,
sou, sendo (suponho)
aquilo
que so(u)
brou, ferido: o sonho
do dia
presente,
feito luz e sombra
e carne
e agonia:
inteiro, no poente.
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